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Eficiencia energética

Ana Amelia Patiño Esteo | 04 de julio de 2016

Tras haber hablado sobre las micro casas y el concepto de vivienda mínima, es muy probable que a muchos de vosotros os despertase curiosidad sobre cómo podrían mantenerse ese tipo de viviendas, cuánto consumirían, si son rentables y un sinfín de preguntas, que por supuesto, tienen respuesta. Pero para ello necesitamos hablar antes sobre otro concepto que ha estado en boca de muchos durante los últimos años debido a varios factores que no trataré en este post, pero que probablemente sí haga más adelante, que es el de la eficiencia energética.

La eficiencia energética no es nada más ni nada menos que la reducción de la cantidad de energía utilizada para obtener los mismos servicios, y por supuesto sin renunciar al bienestar que se había logrado. Llegados a este punto tenemos que advertir que hay dos formas de aplicar este concepto, que son utilizar medidas para ahorrar energía y medidas para utilizar la misma energía eficientemente. En cualquiera de los casos se reduce la cantidad de energía por servicio que utilizamos.

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¿Esto en qué nos beneficia y afecta? De forma particular, a cada persona o empresa que aplique este concepto se beneficia por una reducción en las facturas, es decir, se beneficia económicamente de ello. De forma global, para el bien común, se ayuda a reducir el consumo de recursos naturales y a dañar en menor medida el medioambiente, como por ejemplo reduciendo los Gases de efecto Invernadero.

Para que esto comience a ocurrir existen planes que fomentan el uso de la eficiencia energética, generalmente a través de plataformas creadas para el este fin. Es el caso de la Plataforma Tecnológica Española de Eficiencia Energética en la que informan sobre eventos y últimas novedades en innovación con respecto a la eficiencia energética. Además también contamos con el Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) en el que incluso algunas empresas también hacen este tipo de inversiones (como por ejemplo el nuevo plan de Gas Natural para mejorar la eficiencia energética en las comunidades de vecinos).

Pequeños gestos, grandes soluciones. Es genial que las nuevas tecnologías avancen y se apliquen para el bien común y que además se facilite el acceso a este tipo de la mejor forma posible, pero lo que sí es cierto es que cada persona puede ir aportando su granito de arena con simples gestos en su vida diaria, como puede ser la elección de las bombillas LED, la preferencia de la bicicleta en la medida de lo posible o la utilización de la olla express (que además de ahorrar energía, hace que gastemos menos tiempo a la hora de realizar una comida).

Por otra parte realizar una labor con la reutilización, el cambio de uso de un objeto o incluso su separación en los contenedores de reciclaje son pequeños gestos que se pueden hacer en la vida diaria para mejorarlo y muchas veces no supone mucho más que un cambio de hábito. Además existen algunos tipos de optimización de la energía de los recursos que son parte de nuestra vida, como la ventilación cruzada (a la que le dedicaremos una entrada) y que no son más que los trucos de generaciones anteriores que han aprendido a base de la experiencia cómo obtener un máximo resultado con un mínimo esfuerzo, dejando las energías que se ahorran para realizar otras cosas también bastante productivas.

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