7 de November de 2018 | Ana Amelia Patiño Esteo | Blog, Designers and mentors
Le Corbusier ejerció de arquitecto, teórico de la arquitectura, urbanista y sobre todo un hombre pragmático. Suizo de nacimiento (nato en 1877) adquirió la nacionalidad francesa en 1920, país donde murió en 1965.
Ya os hablamos de él en la entrada en la que hacíamos una breveintroducción sobre el Racionalismo arquitectónico.
Todas las características que nombramos en la entrada del Racionalismo Arquitectónico pueden aplicarse a la obra de este arquitecto. Al menos en gran parte de su obra. Realizaba edificios funcionales, con una ornamentación bastante escasa. De hecho el uso del color es una de sus características.
Pero también realizó grandes avances en un marco teórico. Creó su concepto machine à habiteur que luego aplicaría en ciudades verticales. Y además también creó una escala de proporciones que ayudaría a la creación del diseño: el modulor.

La evolución que siguió Le Corbusier comenzó en una escuela de arte para luego ir hacia una corriente más racionalista donde desarrolló la corriente del brutalismo en la arquitectura. La tendencia que tuvo hacia finales de de su carrera fue más orgánica, como veremos más adelante.
Se crió en un ambiente artístico ya que su padre era artesano y su madre impartía clases de piano. Quizá por eso sus primeras obras fueron pictóricas, muy centradas en el cubismo. No obstante tras su paso a Francia entró a trabajar en el despacho de arquitectura de su primo, que realmente era el que firmaba todos los proyectos ya que él no tenía formación académica.
Una de sus primeras obras fue la Maison Blanche construida para sus padres y que deja ver aún un corte clásico, derivado de las escuelas de arte y de lo ya establecido. No obstante ya muestra un deje racionalista. Esto se muestra tanto en los interiores, en los que se intenta conseguir espacios diáfanos, como en los exteriores donde la geometría ya es una parte importante del diseño.

Pronto Le Corbusier comienza a trabajar en lo que más adelante serían sus cinco principios. Estos culminarían sin duda en Villa Saboya.

Es otro de sus conceptos básicos. Todo edificio está destinado a ser una máquina para habitar. Tiene que estar para servir a aquellas personas que lo utilizan y por eso mismo debe de estar bien diseñado. Como vemos, el Racionalismo se encuentra en las bases de su propia teoría.
Esto lo desarrolló tanto en sus planes urbanísticos como en auténticas ciudades verticales que ayudaron a dar cobijo a familias tras la II Guerra Mundial.

Creó cinco bloques como este, pero sin duda el más conocido es el de Marsella. Utiliza módulos en el diseño de apartamentos que encajen perfectamente, preparados para familias y con calles internas que conectan con los comercios que también se encuentran dentro de los edificios.
Sin duda su última etapa es la más curiosa de todas. Prácticamente todas sus últimas obras son edificios religiosos. El uso de líneas orgánicas y del color en esta etapa destaca sobre todas las demás.
Quizá la obra que más se haya reconocido sea la capilla de Notre-Dame-du-Haut, aunque hay otras obras que son igual de espectaculares, como la iglesia de San Pedro en Firminy.

En esta época el juego entre las luces y las sombras es espectacular ya que crea dentro de los edificios sensaciones únicas. Los vanos que se crean y que interceden con la luz natural hacen que el ambiente sorprenda.

A día de hoy Le Corbusier, junto con Alvar Aalto, Wright, Mies van der Rohe y Gropius es considerado uno delos cinco grandes de la arquitectura. Sus enseñanzas han calado enlas generaciones que vinieron detrás de ellos y a día de hoy susobras siguen estando presente en la mente de los arquitectos ydiseñadores.
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