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Arquitectura e interiores | Blog

Vivienda autosuficiente

| 11 de julio de 2016

Anteriormente estuvimos hablando sobre el movimiento de las Tiny Houses y el concepto de vivienda mínima, hoy vamos a hablar de algo que normalmente tiene mucho en común con estos conceptos y aunque se tiende a relacionarlos, no necesariamente van juntos siempre. Hoy hablaremos sobre la vivienda autosuficiente, pasivhaus o passive house.

Para desarrollar este tema abordaremos una serie de puntos que son necesarios para comprender el concepto. Comenzaremos por (1) una pequeña definición a través de la cual nos situaremos en un marco determinado, (2) algunos principios de los que parte, (3) planes y entidades que desarrollan y apoyan este concepto, (4) cuál es el fin de las viviendas autosuficientes y (5) el panorama nacional del mismo.

La vivienda autosuficiente es un concepto que se comenzó a utilizar en Alemania, y más tarde en los países de habla anglosajona a partir de 1988, por lo que también son denominadas pasivhaus o passive house. Se entiende como vivienda autosuficiente un modelo de casa que intenta implementar la eficiencia energética lo máximo posible en la forma y base de su propia existencia, es decir, intenta reducir el gasto de energía al mínimo, reutilizándola al máximo y produciendo la cantidad necesaria de forma autónoma para la actividad dentro de la vivienda.

Para lograr estos objetivos se tienen en cuenta dos factores muy importantes que son la producción de energías renovables de autoconsumo y la necesidad de partir de un sistema de aislamiento en el que bailan de la mano la estanqueidad (tanto a la humedad como la traspirabilidad controlada -básicamente los flujos de aire- del edificio) como la transmitancia térmica, sobre todo en las capas exteriores del edificio, donde solemos encontrar bastantes puentes térmicos (lugares concretos donde se suele escapar la energía del edificio, un ejemplo son puertas y ventanas).

Puente térmico

Para llegar a este fin, se necesita tener algunas bases sobre las que partir y que siempre se tienen que cumplir, es decir, unos principios. Estos son (1) la simplicidad; (2) una orientación adecuada del edificio; (3) el aislamiento térmico adecuados -es decir, baja transmitancia térmica en cubierta, cerramientos exteriores, tuberías y suelos-; (4) una ventilación de acuerdo a lo necesario -es decir, evitar la ventilación accidental, ya que esta, pese a que no seamos conscientes puede incrementar hasta un 15% la demanda energética de un edificio-; (5) aprovechamiento de la energía solar disponible, mediante la utilización de sistemas para el agua caliente sanitaria y placas solares, intentando evitar en la medida de lo posible los combustibles tradicionales; (6) el aprovechamiento del agua de lluvia -reduciendo a su vez la demanda de agua potable-; (7) y la utilización de contraventanas y sistemas de aislamiento en los ya nombrados puentes térmicos principales, ya que reducen las pérdidas de calor.

Actualmente existen planes y entidades que ayudan a que las viviendas existentes se desarrollen hacia una arquitectura más sostenible y autosuficiente, otorgando ayudas para la rehabilitación de viviendas anteriores al 81 en el que se pretende que se mejoren en cuanto a eficiencia energética se refiere. El Ministerio de Fomento trata de hacer llegar al mayor número de personas posibles qué es la edificación sostenible a partir de planes para la rehabilitación del edificio en el que se financia hasta el 35% de la reforma necesaria de una vivienda.

Por lo tanto podemos llegar al fin de que las denominadas viviendas autosuficientes son generalmente viviendas (aunque cada vez más y más negocios parten de este concepto para rentabilizar sus inversiones y reducir los gastos) en el que se pretende encontrar un confort idóneo para las personas que lo utilicen. La forma de hacerlo consiste en reducir la transmitancia térmica, lograr una temperatura constante controlada, vigilando la cantidad de humedad con la que nos encontramos y aprovechando todos los recursos disponibles a mano.

Eso sí, para llegar a este fin, como ya hemos comentado, se tiene que realizar una inversión con la que las viviendas tradicionales que no cuentan con este ahorro energético, subiendo, en algunas ocasiones el presupuesto de la reforma o de la vivienda a construir. A través de esto llegamos a la denominada hipoteca energética y es que en muchos casos la inversión se suele tardar en amortizar entre 8 y 10 años.

Por último trataremos el panorama nacional, ya que no solamente se están teniendo planes que fomentan la eficiencia energética, sino que tiene una de las casa pioneras en el mundo en ser autosuficiente. Esta casa se llama Casa Martina y fue diseñada por José Vaquero, situada a aproximadamente 40 km de Madrid, en la que se plantea una alternativa energética como base.

Casa Martina

Esta vivienda tiene total independencia energética, lograda a través de algunos sistemas que ya hemos estado nombrando, cumpliendo los principios esenciales. Como aspecto a destacar ya que es un sistema de climatización que aún no se ha tratado en este blog pero del que sí hablaremos más adelante, encontramos el pozo canadiense, que consiste en conectar la vivienda a la tierra para aprovecharse de la constancia térmica que se encuentra a determinada profundidad, que suele coincidir con la temperatura media del lugar.

Finalmente podemos decir, pues, que la vivienda pasiva o autosuficiente ya no es tan solo teóricamente viable y tendientemente recomendable, sino que además, es una realidad tangible que nos beneficia a todos, desde un punto económico hasta un punto medioambiental.

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