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Vivienda en movimiento

Ana Amelia Patiño Esteo | 11 de noviembre de 2015

Actualmente, a cualquier persona en España a la que se le pregunte a pie de calle sobre el caravanismo y su opinión sobre ello, probablemente responda con una cara extraña (acordándose de la imagen que las películas americanas han introducido en nuestra mente) que es aquello perteneciente a un grupo social son hogar que sobrevive, malviviendo en un vehículo rodante.
Esto está bastante lejos de la realidad, y es que en nuestro país no está nada bien visto el uso de la caravana (sobre todo en la zona centro), mientras que en otros países sí, para uso mayormente de ocio (esto se puede ver bastante en la zona costera, ya que los campings se llenan de caravanas de gente del norte de Europa).

Aún así, tienen un diseño especial, hay que prestar atención a sus interiores porque exprimen hasta el último milímetro. El espacio de estas viviendas se puede asemejar a aquellos que encontramos en la que hoy en día se denomina vivienda mínima. Esta no trata nada más ni nada menos que en la optimización del espacio hasta el último milímetro, la diferencia con la caravana es que, por norma general no se mueve.

Aplicado a la vivienda móvil, o en algunos otros casos como veremos más adelante, conseguimos un espacio aprovechado al máximo, transportable, versátil y que cumpla al 100% las necesidades para las que ha sido diseñado. Este vehículo se convierte en vivienda, y su usuario una persona generalmente que necesita lo esencial para sobrevivir.

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Aún así, podemos encontrar varios tipos de clientes y usuarios. Podemos dividirlos en dos grupos que son aquellos que utilizan este tipo de vehículos para momentos de ocio y aquellos que lo utilizan por necesidad.

En la parte de aquellos que lo utilizan como ocio podemos incluir las autocaravanas, muy populares entre campistas (y muy relacionadas con las escapadas y campings, vacaciones poco planeadas) y deportistas (que con un vehículo más amplio -dependiendo del deporte realizado- necesitan moverse de un sitio a otro para las competiciones pertinentes).

Por otra parte encontramos la parte de aquellos que la utilizan por necesidad, ya sea por trabajo o porque su estilo de vida lo requiera. A su vez, podemos encontrar gente que la utilice durante largos periodos de tiempo (como ingenieros que se mueven en función de sus proyectos y necesitan que su vivienda sea móvil para poder realizar un seguimiento cercano a la obra) o de periodos más cortos de tiempo (como puestos ambulantes de comida o atracciones).

Por lo tanto, estamos descubriendo un mundo en el que el usuario vive con una de las premisas del minimalismo (“menos es más”) y con una utilización al máximo de su espacio, que se puede dar tanto por necesidad como por placer.

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